Cinco minutos para...


Faltaban cinco minutos para las nueve de la mañana. Estaba parada en un semáforo y a mi derecha tenía una guardería. Seguramente he estado 1 minuto parada. No más. Pues en este minuto he visto lo que realmente significa la palabra amor. Amor del más bonito. Abuelos y padres acompañando a sus nietos e hijos. Todos se han dado un beso para despedirse. Y todos se han marchado con una sonrisa. He visto que esta sonrisa también se iba marchando a medida que se iban separando de la guardería.






Ha llegado un papá con cuatro hijos. La mayor no tenía más de cinco años. Se han puesto uno tras otro para darle un beso mientras la profesora les abría la puerta. Una abuela ha despedido a su nieto también con un beso. Esta abuela ha sonreído con una mamá, sonrisa de complicidad, viéndose la mima situación.

Me han saltado las lágrimas. Lágrimas de felicidad. Normalmente en las entradas de los colegios se observan chicos corriendo, padres despidiendo los hijos desde dentro del coche, una bolsa que se cae…en fin, una vida demasiado rápida. En esta guardería se desprende paz, amor y felicidad. Creo que estos valores también se los inculcarán a sus alumnos.  

Y esto es magia. El poder mágico del beso que se culmina en una sonrisa. ¿Y la magia de la sonrisa? No sabría decirte que tiene más magia… quizás la sonrisa. Cuando nos presentan a alguien le damos dos besos, la mano… pero hasta que no llega la sonrisa no se rompe el hielo. Una vez leí que la sonrisa es un puente perfecto para la comunicación. Nos hace sentir mejor, genera confianza, y como dicen, una imagen vale más que mil palabras, ¿no? Así que, qué mejor que nuestra imagen sea con una sonrisa.
 

Si nuestros hijos, nietos, nos provocan una sonrisa, con un beso, o con imaginarnos que nos dan un beso, también les provocamos en ellos el mismo sentimiento. Es recíproco. I debería durar toda la vida. No solo de pequeños. Nunca deberíamos dejar de dar besos, sonrisas, abrazos a todos nuestros seres queridos… ¿Cuánto tiempo hace que no le das un beso a tu madre?, ¿Y a tu padre?, ¿Y a tu hermano?, ¿Y a tu cuñada?, ¿Y una sonrisa? Y, ¿te regalas a ti mismo una sonrisa?

Se ha puesto el semáforo en verde y he continuado. No estaré allí para ver si su sonrisa vuelve en sus caras cuando falten cinco minutos para las cinco, pero estoy segura que sí.

Gracias, gracias y gracias. Vamos a seguir repartiendo sonrisas, besos, abrazos, lo que nos salga del corazón, ya que todos no son suficientes. Feliz semana y hasta el jueves!
Coral💋
*

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Despedida

Fin de año a Galicia

¿Esperar de?