Tú, mi sueño (parte 5)


Mariana estuvo llorando una semana. No quería aceptar que no volvería a ver a su abuelo nunca más. Era con la persona que más cómoda en el mundo se sentía. Con él se sentía querida. Con esto no quiero decir que con el resto de su familia no se sintiera querida. Con esto quiero decir que con su abuelo es con quien más querida, más respetada, más importante, más admirada… se sentía. Él se lo demostraba siempre, cada día. Así que con su pérdida ella también se sentía perdida.

A lo mejor su abuelo sabía que le pasaba a Mariana. Por esto aún le dedicaba un poco más todo este cariño.

Mariana no ha dejado de pensar en su abuelo nunca. Cada día de su vida piensa en él. Incluso muchas noches sueña con él. Aún a día de hoy, se pregunta porque su abuelo se marchó tan temprano. Lo hecha mucho de menos. Mariana lo adoraba. Y su abuelo la adoraba a ella. Muchas veces, ya de mayor, cuando Mariana tiene que tomar alguna decisión, cuando le pasa alguna cosa, ya sea laboral, personal, se pregunta ¿Qué me diría mi abuelo? Mariana sabe que desde el cielo su abuelo sigue cuidándola. Es su ángel y la sigue protegiendo, guiando, aconsejando…

A medida que Mariana se hacía mayor era consciente que no era feliz. Ella solo quería ser feliz pero no sabía cómo. Ya habían pasado muchos años y ya no iba al psicólogo, así que ya no tenía unas pautas a seguir. Mariana, recuerda que un día le dijo a su madre que quería volver al psicólogo porque no estaba bien. Su madre le respondió que no siempre se tiene que acudir a un profesional. Que podemos encontrar las respuestas en nuestro interior. Todas las respuestas están en nuestro interior. Pero Mariana no sabía cómo encontrarlas.

La etapa que ella recibió malos tratos por parte de estas dos chicas fue solamente en el colegio. En el instituto, era ella la que estaba destrozada por dentro, pero por arte de magia la dejaron de insultar. Mariana nunca les dijo nada a ellas. Solo se las miraba. Cuando la llamaban gorda ella nunca les decía nada. Solo se las miraba como se reían de ella. Supongo que llegó un día que se cansaron. O, por desgracia, encontraron otra víctima.     

Una día Mariana, comentó a su mejor amiga Manuela, esta historia. Lo que había vivido en el colegio. Manuela le explicó que ella también había recibido malos tratos por parte de estas dos chicas. A ella le escupían agua a la cara. Cogían agua de una fuente y se la escupían a la cara.
Mariana se quedó bloqueada. No tenía ni idea de esto. Y Manuela no tenía ni idea de lo de Mariana. Estas dos chicas, vamos a llamarlas innombrables, estaban tan vacías por dentro, eran tan cobardes e infelices que siempre esperaban que sus víctimas estuvieran solas para increparlas. Manuela y Mariana se sinceraron la una con la otra por primera vez. Pero esto no las unió más ya que ellas están unidas desde que nacieron. Eso, sí, las hizo más fuertes.     

Mariana recuerda que cuando llegaba al cole su corazón ya se disparaba, como si quisiera salir de su cuerpo. Pensaba que qué le pasaría aquel día. Ya estaba preparándose para recibir los insultos. Cuando paseaba por el pueblo siempre tenía miedo de encontrárselas. Y por lo que pudo ver con los años, su mejor amiga, Manuela, también. Mariana lo vivía todo en soledad. Nunca les contaba nada a sus padres de todo lo que sufría y le pasaba. Ella, lo disimulaba delante de ellos. Era una cosa tan dolorosa para ella, que no quería hablarlo. De hecho ella no ha podido hablar de este tema hasta pasados casi los 30. Antes, solo al recordarlo ya se ponía a llorar. Supongo que todo tiene un periodo de aceptación, superación, y después es cuando puedes hablar de ello.  

Manuela y Mariana son como hermanas. Almas gemelas. Desde que nacieron que han estado juntas. Lo saben todo la una de la otra. Pero esto no se lo habían explicado nunca hasta cumplir los 30 años.  

¿Qué curioso verdad? Supongo que no se lo habían dicho porque cuando estaban ellas dos solas jugando se olvidaban también de estos malos ratos.

El abuelo de Mariana quería mucho también a Manuela y muchas tardes merendaban juntos. Mariana y Manuela desde pequeñas han jugado, reído, llorado… juntas. Manuela era una más de la familia en casa de Mariana y Mariana era una más de la familia en casa de Manuela. A día de hoy aún sigue siendo así.

Ambas, tenían la suerte de tenerse mutuamente. Nunca antes, hasta 30 años después, se expresaron como se sentían ante estos malos tratos por parte de estas dos chicas, no obstante teniéndose la una a la otra, ya tenían todo: felicidad, paz, amor y amistad.   

Tú, mi sueño.

Coral ·💋
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