Saber y perder y aceptar

Si te pregunto, ¿sabes perder?, o ¿aceptas perder?, ¿Qué contestarías? Te dejo unos momentos para que lo pienses.
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no
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a veces
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depende
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A lo mejor enseguida contestamos que sí. Que sabemos perder, nos pensamos que sabemos perder, no obstante, nuestra actitud ante una pérdida es la que demostrará realmente si sabemos aceptar nuestra situación. Perder un concurso, perder una lotería, perder un juego, perder un trabajo, perder una pareja, perder un amigo, perder un papel, perder un objeto, perder una idea, perder las palabras… pienso, que cuando no aceptamos perder es porque quien realmente está perdido es uno mismo… es haberse perdido a sí mismo… (Y en muchas ocasiones ya hace tiempo)
Cuando buscamos el significado de perder se define como dejar de poseer una determinada cosa (que se poseía) a causa de alguna circunstancia. No obstante no estoy del todo de acuerdo con esta definición. En primer lugar porque la palabra poseer no me gusta y en segundo lugar porque pienso que podemos perder una cosa que tenemos o una cosa que nunca hemos tenido.

Me explico, si te presentas a un concurso, sea cual sea el premio, tu no lo tienes previamente, ya que por este motivo te presentas, para conseguir esto que sortean (puede que tengas alguna cosa similar, pero lo que se sortea, no). Lees las bases, participas, y llega el momento del resultado. Cuando te presentas, todos tienen las mismas posibilidades y tú tienes el 50% de posibilidades de ganar y el 50% de posibilidades de perder. Todos estamos en igualdad de condiciones.
Ahora bien, en los resultados es donde puede haber actitudes más problemáticas. Por ejemplo, si jugamos a la lotería, sabemos que el número es el que tiene que coincidir con nuestro boleto. No hay más, ¿verdad? Y lo aceptamos. Vemos con claridad si coinciden los números de nuestros boletos con los números ganadores. En principio aquí no habría debate. No obstante, cuando los veredictos dependen de una opinión, de una opinión subjetiva, es cuando pueden venir los conflictos. Lo subjetivo para cada uno es diferente. Tú no sientes igual que yo, ni igual que otro. Nadie siente igual, aunque nos estemos refiriendo a la misma cosa.    

Es aquí cuando pueden aparecer los problemas. Y para hacer una similitud vendría a ser lo mismo que cuando éramos pequeños y ante la nota de un examen decíamos: “¡He aprobado!”, o bien, “¡Me ha suspendido!”.
Cuando nos presentamos a un concurso, lo primero que tendríamos que hacer seria leer las bases. En ellas se define explícitamente como se va a efectuar el resultado, y las condiciones y características para presentarte. Y lo que deberíamos es aceptar la decisión sea la que sea. Ya sea si ganamos o perdemos. Tú has aprobado y tú has suspendido. El profesor no tiene la culpa. El responsable es uno mismo. Así, desde mi punto de vista, es en todos los aspectos de la vida. No obstante cuando ganamos ni nos planteamos absolutamente nada de la valoración subjetiva (por ejemplo), o por cantidad de “likes” en una foto… Si perdemos empezamos a cuestionar absolutamente todo, encontramos mil porqués, abucheamos a otras personas, pisoteamos a ganadores, dudamos de la credibilidad del concurso. Y me pregunto que si tan mal ves el concurso, ¿Por qué te presentaste? Al presentarte aceptas las reglas. Si no las aceptas, no juegues. Nadie te está obligando.    
No obstante, pienso que estamos más acostumbrados a ganar que a perder. O mejor dicho, aceptamos más ganar que perder. Y desde mi punto de vista, muchas veces se aprende más de una derrota que de una victoria. Una vez está el resultado ya no se puede cambiar, así que lo que tenemos que hacer es aprender de la experiencia, observar si hemos cometido errores para poder encontrar una solución, observar al ganador ya que podemos aprender muchas cosas y lo más importante es aceptarlo. Me cuesta entender que se pierdan las formas y el autocontrol cuando perdemos. Saber perder es más importante que saber jugar.
Si bien es cierto que no es lo mismo perder un concurso que una pareja, por ejemplo, sí que lo es, desde mi punto de vista, la actitud en cómo nos afrontamos a esta perdida.

En esta vida tenemos que saber participar, ganar y perder. Incluso muchas veces esta pérdida es lo mejor que puede pasarte. En el momento que lo pierdes puede que no encuentres lo positivo del porque te ha pasado, pero creedme, que lo sabrás. Tarde o temprano lo sabrás.  
A continuación os dejo con un poema de Elizabeth Bishop sobre el arte de perder.
El arte de perder se domina fácilmente;
tantas cosas parecen decididas a extraviarse
que su pérdida no es ningún desastre.
Pierde algo cada día. Acepta la angustia
de las llaves perdidas, de las horas derrochadas en vano.
El arte de perder se domina fácilmente.
Después entrénate en perder más lejos, en perder más rápido:
lugares y nombres, los sitios a los que pensabas viajar.
Ninguna de esas pérdidas ocasionará el desastre.
Perdí el reloj de mi madre. Y mira, se me fue
la última o la penúltima de mis tres casas amadas.
El arte de perder se domina fácilmente.
Perdí dos ciudades, dos hermosas ciudades. Y aún más:
algunos reinos que tenía, dos ríos, un continente.
Los extraño, pero no fue un desastre.
Incluso al perderte (la voz bromista, el gesto
que amo) no habré mentido. Es indudable
que el arte de perder se domina fácilmente,
así parezca (¡escríbelo!) un desastre.
(Publicado en el número 128 de El Malpensante)


Para terminar comentar que este post ha salido a raíz de vivir en primera persona una experiencia un tanto desagradable. Pensé que toda esta energía (mucha) para abuchear, si se hubiese empleado para (por ejemplo) ignorar y/o aceptar, tú, yo, él, ella, nosotros, vosotros, ellos hubiésemos sido más felices durante esta vivencia. Para mí, escribirlo me ha servido para pasar página. Para hacer un cambio y corto en algunos aspectos. Ah! Comentar que volvería a repetir absolutamente todo, aunque ahora sepa que significa ser abucheado, ya que tengo que dar las gracias porque de esta experiencia he aprendido ¡MUCHO! Así que gracias a los abucheadores. (Pero tampoco hace falta que repitamos J que ya he aprendido la lección de ser abucheado J ) (¡Puntualizar que no hice nada malo! Solo ganar un concurso cumpliendo todos y cada uno de los requisitos, pero por lo que viví, hubo quien no estuvo de acuerdo con los resultados) De esta experiencia sale también un post que se llamará aprender de lo bueno y lo malo, más o menos. Porque de todas las situaciones, tenemos, primero que aceptarlas, y después, aprenderlas.  

Y hoy terminamos con la frase de a veces se gana y a veces se pierde, pero siempre se aprende. Gracias, gracias y gracias. ¡Feliz semana y hasta pronto!¡Hazte feliz!

Coral·💋
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Las fotos son del buscador de Google 

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